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Las cartas de Mercedes III (Relato Lesbico)

El encuentro entre las dos mujeres, los sexos que se unen, el lazo definitivo y sempiterno de amor

Querida tía Seni. No te puedo negar, porque me conoces, que tu ultima carta me ha hecho vibrar como tú sabes que puedo hacerlo. Es un hermoso recuerdo el que tenías guardado, sobre todo que me lo cuentas en forma tan real.

Tengo que admitir que en ese mismo tiempo yo experimentaba en mi mente y sobre todo en mi cuerpo tal cantidad de estímulos que se me hacía difícil ordenarlos y procesarlos, simplemente respondía a ello con mi fogosidad que despertaba como un huracán.

Cuando te despedías de mí y sentía el ruido de tu auto alejándose de la casa me metía desnuda en tu cama, que aún mantenía tu tibieza y te imaginaba conmigo. Sobre todo que esa cama tenía tu perfume de mujer y tu olor de hembra. Esos olores me embriagaban de una manera tan poderosa que ahora me doy cuenta que llegaba a tener orgasmos (en ese momento no lo sabía) tan sólo con esos estímulos.

Allí estaba, a veces, más de una hora, con mis solitarias fantasías. Un día recuerdo que mi excitación llegó al límite, porque antes de meterme en tu cama, encontré sobre las sábanas unos calzones tuyos, con los cuales al parecer habías dormido. Los llevé a mi rostro y los olía con pasión. Estaban húmedos aún, con tu humedad y entonces me los puse. Fue como sentir tu sexo junto al mío y me acaricié con ellos para que mis líquidos se encontraran con los tuyos y me sentía feliz porque te tenía conmigo.
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